jueves, 9 de julio de 2015

Amores invisibles

Los versos de Gustavo Adolfo Bécquer cautivan a Pepe Fuentes en un momento muy especial de la novela.
Cortina del Muelle años 20

Él aún trabaja en la construcción del Hotel Príncipe de Asturias, pero su vida está vacía... "1925 fue un año de días vacíos y noches completas. Cada mañana al levantarme, trabajaba, trabajaba y trabajaba, con la única esperanza de que al llegar la noche pudiera empezar a soñar".
Hotel Príncipe de Asturias (Miramar)

Extracto de la novela:
"Cada tarde, al volver a casa, me aseaba, cenaba en silencio mientras escuchaba a Rosa y Aurelio hablar de sus cosas. Terminaba de comer, les deseaba buenas noches y me encerraba en mi habitación, allí encontraba el único refugio a mi dolor.
«Si te turba medroso en la alta noche tu corazón / al sentir en tus labios un aliento abrasador, / sabe que, aunque invisible, al lado tuyo respiro yo.»
Leer antes de dormir me llevaba cada noche a un mismo sueño. Al quedar dormido, llegaba en volandas hasta la casa de Pilar. La veía salir alegre a la calle, yo la esperaba con miedo, pero ella se acercaba a mí, se cogía de mi brazo y paseábamos por el parque."
Lateral del Parque en los años treinta

Su soledad tendrá una respuesta en el capítulo llamado "Rima de primavera" donde Bécquer también interviene...